Los artesanos mexicanos que apuestan por el uso de tintes naturales – NSS Oaxaca

TEOTITLÁN DEL VALLE, México – Cuando era niño, Porfirio Gutiérrez subía a pie las montañas que se alzan sobre su pueblo junto con su familia y, en el otoño, recogía las plantas que usaban para hacer coloridos tintes para cobijas y otros artículos tejidos.

Junto con su familia forma parte de un pequeño grupo de artesanos textiles de este pueblo oaxaqueño, conocido por sus tapetes tejidos a mano, que trabajan para impulsar y conservar el uso de tintes obtenidos de plantas e insectos, con técnicas que se extienden a hace más de mil años de tradición zapoteca.

Los artistas textiles de muchos países se están volcando cada vez más a los pigmentos naturales, en un intento por revivir las tradiciones antiguas y debido a las inquietudes por los riesgos para el ambiente y la salud que conlleva el uso de los tintes sintéticos.

Los tintes se deslavan más rápido con la exposición al calor que los colores producidos químicamente, por lo que puede decirse que los textiles que los usan son menos sostenibles.

“Prácticamente, todo el mundo en Teotitlán del Valle tiene un conocimiento profundo y detallado de los oficios de tejer y teñir, así como de cuanto los acompaña: cardar y peinar la lana, hilar, criar los insectos en sus cactus preferidos, recolectar las plantas de índigo apropiadas”, escribió Sacks.

Sin embargo, antes de que llegaran los españoles, a principios del siglo XVI, el tejido de Teotitlán estaba en manos de mujeres que usaban telares de espalda, dijo Norma Schafer, autora de un blog cultural sobre Oaxaca y quien ha estudiado la historia de las artesanías y los oficios indígenas en la región.

Las cobijas, alfombras y chales se convirtieron en la principal fuente de ingresos para el pueblo y, según Schafer, los estadounidenses que viajaron por el valle de Oaxaca en los años setenta vieron en la habilidad de los tejedores de Teotitlán una oportunidad para comercializar los coloridos tapetes tejidos a mano más allá del suroeste mexicano.

Para cuando nació Gutiérrez en 1978, el noveno de once hermanos, su familia solo usaba los tintes naturales para artículos personales como las cobijas.

Gutiérrez y su familia decidieron crear su propio taller de tejido usando solo tintes naturales y también le enseñan sus métodos a otras personas.

Gutiérrez también trabaja para expandir los diseños tradicionales usados por los tejedores zapotecas hacia nuevos territorios; por ejemplo, al combinar la lana con fibra de agave, con petate, hojas de palmeras —utilizadas desde hace miles de años para hacer tapetes para dormir— o con otros materiales naturales.

Gutiérrez ha donado muestras de materiales naturales —como las cochinillas que son la fuente de un tinte rojo brillante; la planta de añil, que produce el color azul índigo, y el pericón— a la Colección de Pigmentos Forbes del Museo de Arte de Harvard.

Y el año pasado, gracias a una beca del Museo Smithsoniano del programa de liderazgo de artistas indígenas en Estados Unidos, dio un taller de cuatro días para quince jóvenes tejedores en Teotitlán, en el que les explicó la ciencia y la práctica de los tintes naturales.

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