¡Que conste… Los olvidados! – NSS Oaxaca

Creo que no todos los jueces son injustos, conozco a más de un juzgador que merecería estar en la lista de los santos, se han movido como ángeles en su medio y han sido justos, y más que leyes han usado el corazón, por ejemplo, ahí está mi amigo Roberto Gómez Arguello quien después de cincuenta años o más de ejercicio en la Suprema Corte de Justicia, no hay nadie que le reclame y si muchos que le agradecen por su forma de ser y su lealtad a la profesión y su honestidad en su quehacer y, bueno, el tiempo no perdona, y al llegar al límite de años se tiene, forzosamente, que jubilar, y algunos pensamos que eso no es justo cuando sabemos de su capacidad y de su desempeño, pero así son las normas y la ley, y él, la acata a raja tabla, por eso creo que no se debe quedar en casa a reflexionar, también debe y está obligado a escribir sus experiencias, y después, cuando se pueda, dar cátedra para dar muestra de lo que es ser abogado y no leguleyo como muchos que deshonran la profesión.

Y de pronto me quedo pensando y recibo una llamada de otros amigos, y entre ellos, la de un gran periodista: Felipe Sánchez, y nos reímos por la edad y hablamos de estrés benigno que tenemos que tener cuando nos sentamos a escribir cada cual en su momento y cada cual con su sentimiento, pero siempre, a los años, viendo y sufriendo muchos de los acontecimientos, y en Oaxaca, ahora, las protestas que son en vano, duelen a todos, porque no se entiende la razón de lo que  buscan o de lo que quieren o de lo que hacen para pactar y ganar dinero, así, vemos la basura en las calles y a los grillos en los bares, los dirigentes pactando con los que mandan o los que mandan tratando de encausar los conflictos, y tal parece que, en Oaxaca, no se gobierna sino que se administran los conflictos del diario, y cada loco con su tema o con sus intereses, y es así que, cada día, en vez de entendernos con palabras, ya no nos entendemos ni a señas, y en vez de pactar por la paz, aumentan los sicarios y policías para ganar cada día mayores posiciones y mayores dineros, porque en honor a la verdad, los policías, salvo muy raras excepciones, tienen ideales y buscan la paz, y los demás, solamente buscan dinero e inventan conflictos o los desencadenan, porque ellos ganan con los mismos y la guerra.

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