La Guelaguetza: De tradición a botín – NSS Oaxaca

Según estudiosos del pasado oaxaqueño, cronistas, amateurs y hasta creadores de ocurrencias, el origen de La Guelaguetza se remonta a 1932, cuando se celebró por primera vez el “Homenaje Racial”.

Poco a poco, La Guelaguetza fue deviniendo un espectáculo comercial y turístico.

Las comunidades con los bailes más representativos, aunque estilizados y mestizos, participaron en el Primer Lunes o La Octava.

La pregunta es: ?Cómo devino La Guelaguetza, el gran botín de la Sección 22, de los normalistas-vándalos y ladrones, organizaciones sociales y transportistas?

?Cómo se convirtió en un eje del chantaje, la amenaza y el amago de sujetos sin escrúpulos, sicarios de la lucha social y grupos facciosos como “Los Pozoleros” del Cártel-22?

El 2006, en plena euforia de lo que algunos torpes llamaron “la primera insurrección del Siglo XXI”, fue el punto neurálgico de la protesta del Cártel-22 y la APPO, entonces regenteada por Flavio Sosa, el moderno “ajonjolí de todos los moles”, incendiario y sicario de COMUNA.

En 2007 quisieron repetir el numerito: apropiarse del Auditorio Guelaguetza e impedir la presentación de los bailes.

Y ahí empezó la historia truculenta de los carniceros convertido en reses.

Pero, ¿acaso Genaro Hernández, Irán Santiago Manuel, Germán Salinas Castillejos, Nathanael Lorenzo Pablo, Wilbert Santiago, Luis Fernando Canseco Girón y Yair Cheng Antonio, cabecillas de “Los Pozoleros”, que se han asumido los dueños de nuestra fiesta máxima, de la paz social y de la gobernabilidad, son intocables?

Lo dicho pues: oportunistas y mercenarios acechan a nuestra fiesta máxima, ante la mirada complaciente del gobierno.

— Pese a todo, miles y miles de visitantes del país y el extranjero, han atiborrado lugares públicos, eventos culturales y espacios de esparcimiento.

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